Todos hemos escuchado alguna vez que Ochate, ese pueblo perdido de la provincia burgalesa, está maldito. Los expertos se hacen eco del misterio que desprende esta localidad para formular teorías un tanto arriesgadas y que, consecuentemente, no pueden ser sometidas a ninguna verificación científica. Por ello, esta lugar es de visita obligatoria para todos los amantes de lo para-anormal.

Al tema: Bla, bla y bla. No voy a citar todo lo que se ha dicho sobre este sitio porque se nos puede acabar tanto la saliva como la paciencia. El caso es que, tarde o temprano, todo el mundo acaba yendo a visitarlo. ¿Resultados? Alcohol, colegas, drogas y risas. Ese es la meta final de esta curiosa experiencia.
Actualmente, Ochate está abandonado y en ruinas. La gente que se atreve a acercarse lo hace aprovisionada de enormes cantidades de alcohol y una especie de morbo que termina, indudablemente, con una niebla en tu cabeza que te cagas. Así que, como bien pone en la torre de ese tenebroso lugar, o acogedor, según por dónde se mire:
Iker miente.

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